Trovando... trovando sonido.

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martes, 21 de abril de 2009

martes, 14 de abril de 2009

OTRA VEZ LA PAZ







Otra vez el canto por la Paz. La misma Paz de los hippies de los ´60s. La misma que ha sido violada y prostituida por las potencias bélicas del mundo, que la exhiben como objeto de alquiler… como se exhiben las trabajadoras sexuales de los famosos barrios rojos de Holanda. La misma que han secuestrado para vestirla de misil, vendarle los ojos como a su madre la Justicia, y lanzarla sobre Irak, Afganistán y Palestina. La misma Paz a la que le mataron su padre… el Respeto. Es la misma Paz, maltrecha y adolorida… pero la misma que no por ser huérfana de padre y madre deja de ser hija de todos… porque de todos depende. Otra vez cantamos para pedir su liberación. Para exigirle a la OTAN… o la NATO… o como se llame ese secuestrador que la tiene prisionera, que nos la devuelva. Que la devuelva al mundo, que es a donde pertenece. Que la entreguen como entregó la FARC a Ingrid Betancourt. Que se busquen una puta de verdad… como la economía… o la energía. Pero no la Paz, que sigue siendo virgen porque nadie la ha estrenado todavía. Tendrá sucia la cara pero limpio el útero. Déjenla que para y se reproduzca por todo el planeta. Déjenla que se enamore y salga preñada, pero no de los imperios… sino del Sueño Libertario.

martes, 7 de abril de 2009

ABRIL SIGUE PENDIENTE


Cuánta tela por cortar. Cuántas cosas por decir. Cuánto que desmentir. ¿Cuántos muertos, en realidad? ¿Cuántos culpables? ¿Cuántas sentencias hacen falta para reivindicar a los caídos? ¿Cuántos padres y madres… cuántas esposas y cuántos hijos siguen llorando a sus muertos? Cuántas cosas sucedieron de verdad aquel abril de 2002… cuántas de mentira. Se habla de Golpe de Estado, aunque por ello no se haya podido enjuiciar a nadie. A los tres primeros condenados se les culpa de homicidio. Pero… ¿Qué hay del resto de las culpas? Esta es la pregunta. La oposición ya tiene sus santos… Las tres divinas personas: Forero, Simonovis y Vivas. Como diría Alberto Nolia: “estudiantes y deportistas”. Sugiero que todos –los que estamos y los que no estamos de acuerdo- reflexionemos en frío la decisión de sentenciar a estos tres. La oposición con ese inmenso rabo de paja no debería acercarse a la candela y los que no se consideran oposición deberían guardar la lástima para los muertos; lisiados; huérfanos; viudas y viudos; madres y padres sin hijos… y demás víctimas de estos tres hampones y el resto de los responsables de la decena de delitos que describo a continuación.



Empecemos por hablar del complot. Según la Academia de la Lengua Española significa “acuerdo secreto para hacer algo, especialmente si es ilícito o perjudicial para otros”. Todos sabemos que esto fue lo que se inició desde diciembre del año 2001 con aquella manifestación opositora en contra de las medidas de la Revolución para reivindicar el derecho a la tierra. Desde entonces la oposición venezolana comienza a trabajar de forma ilícita. ¿Conspiración? Veamos que dice el mismo diccionario: “Aliarse contra alguien o algo, especialmente contra una autoridad”. ¿Quiénes son y dónde están entonces los conspiradores?
Estamos seguros que casi todos los que participaron en esta conspiración lo hicieron de manera activa… sin embargo, otorguemos el beneficio de la duda y pensemos que algunos sólo fueron cómplices. Complicidad: “Cooperación o participación en la comisión de un delito”, es lo que aparece como definición de este término. ¿Dónde está la sanción para estos cooperadores de delitos? O es que, ¿todavía no se sabe quiénes son? El sol nos encandila y seguimos creyendo que es de noche. Los cómplices siguen conspirando a la luz de todos, mientras muchos siguen con sus gafas oscuras pretendiendo evitar la claridad de los hechos.










Mientras tanto, persiste la incitación al delito de violentar la estabilidad del país, desconociendo a la autoridad legal, legítima y democráticamente escogida; vilipendiando nacional e internacionalmente al Gobierno y manteniendo una permanente “guarimba” de distintas formas para intentar derrocar al Presidente Chávez y al pueblo que lo acompaña… como sucedió el 11 de abril cuando gracias al bien armado complot, la conspiración apoyada en la complicidad de las empresas mediáticas logró su cometido y sacó al Jefe de Estado del cargo. El derrocamiento se consumó cuando el Comandante Chávez abandono el Palacio de Miraflores secuestrado por los conspiradores. Unos dieron las órdenes… otros las cumplieron. Ambos son responsables del delito de Secuestro, es decir, “Detener y retener por la fuerza a una o a varias personas para exigir dinero u otra contraprestación a cambio de su liberación”. La lengua española es clara en su definición: “detener y retener por la fuerza”. Eso fue lo que sucedió. El Presidente no se fue por iniciativa propia. No fue una situación de rehén… fue un secuestro, porque la contraprestación solicitada fue la renuncia. Además de que se amenazó con bombardear el Palacio de Gobierno. El presidente cedió a entregarse “para evitar mayor derramamiento de sangre”, como él mismo lo dijo ese día… y como ya lo había hecho el cuatro de febrero de 1992. La pregunta ahora es: ¿Dónde están los secuestradores a los que un grupo de jueces sin escrúpulos atribuyó la virtud de estar “preñados de buenas intenciones”? La “gestación” anuló la evidente comisión del delito de secuestro. ¿Qué pasaría si un tribunal dijera que las FARC están preñadas de buenas intenciones, porque su objetivo es solicitar que se instaure en Colombia la igualdad de oportunidades y el equilibrio social y económico? Se acabaría entonces el problema en nuestra hermana República.






Una vez secuestrado el Primer Mandatario Nacional, se planificó su asesinato, es decir el Magnicidio. Eso lo ha declarado el propio Presidente en varias ocasiones. ¿Dónde están las investigaciones al respecto? ¿O es que acaso en las leyes nacionales e internacionales se tipifica sólo el delito de Magnicidio, pero no el de “intento de magnicidio”? De eso está de testigo, no sólo el Presidente sino los soldados y civiles que presenciaron y participaron por instrucciones superiores en la planificación de la ejecución. ¿Dónde están los responsables de esta cobarde decisión? ¿A quienes se ha interrogado para procesar esta denuncia hecha pública por el propio Comandante Chávez?
¡Pero bueno! gracias a algunos soldados patriotas y valientes que arriesgaron sus vidas para salvar la del Jefe de la Revolución, el Magnicidio no se llevó a cabo. Pero… ¿dónde están los procesos judiciales por usurpación en contra de los que se autodenominaron Ministros; Viceministros; Embajadores; Fiscales; Contralores; presidente de PDVSA; y demás cargos? Porque el de Presidente de la República no fue el único cargo usurpado. La misma fuente académica que hemos venido citando dice que: Usurpar es “1.- Apoderarse de un bien o derecho ajeno, generalmente por medios violentos. 2.- Apoderarse de la dignidad, empleo u oficio de otro y usarlos como si fueran propios”. Estos delincuentes cometieron el delito en su doble acepción: apoderarse de un gobierno ajeno a ellos de forma violenta y burlarse de la dignidad del pueblo.
La perla mayor de esta serie de delitos cometidos en tan sólo cuarenta y siete horas, es sin duda el Golpe de Estado que, se cumplió cuando precisamente se eliminó la institucionalidad y el derecho de elección popular, diciéndole a la gran mayoría de electores que, su voto quedaba confiscado y que los alcaldes, gobernadores y diputados que había elegido quedaban destituidos de manera arbitraria. Todos recordamos -y debemos seguirlo haciendo- a aquella señora que se preguntaba “ …y qué hago yo con mi voto”. Gracias al video tenemos ese y miles de testimonios más que reclaman justicia por aquel Atentado a la Democracia. Gracias a la tecnología audiovisual tenemos también la prueba de aquel delito de Dictadura en la que no sólo Carmona participó. En la responsabilidad hay que incluir también al montón de traidores que lo aplaudió y avaló aquella aberración. Como alegato acusatorio en contra de “Pedro el breve” es suficiente el concepto de Dictadura: “Gobierno que prescinde del ordenamiento jurídico para ejercer la autoridad sin limitaciones en un país y cuyo poder se concentra en una sola persona”. Para sus aduladores-cómplices, la segunda acepción de Traición que ofrece el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: “Delito que se comete contra la Patria o contra el Estado, en servicio del enemigo”. La tercera acepción también les queda como anillo al dedo: “Alta traición. La cometida contra la soberanía, la seguridad o la independencia del Estado”.
Conspiración; complicidad; incitación al delito; derrocamiento; secuestro; intento de magnicidio; usurpación; Golpe de Estado; dictadura; traición a la patria. Un decálogo de delitos… quien sabe cuántos muertos y solo tres presos. Los resultados siguen favoreciendo al enemigo.
"La impunidad de los delitos hace que estos se cometan con más frecuencia; y al fin llega el caso en que el castigo no basta para reprimirlos".
Simón Bolívar.

viernes, 3 de abril de 2009

LA GRAN MÁSCARA DEL CAPITALISMO SALVAJE


Es insólito que a estas alturas de la historia siga habiendo gente que pretenda evadir la realidad haciéndose la ciega, la sorda y la muda. Hablo de los que conscientemente manipulan y juegan con la ignorancia de quienes han sido víctimas de un sistema que les ha secuestrado el insumo para poder sacar cuentas correctamente. Estos, sé que se hacen los pendejos para no asumir sus culpas. Como algunos exdirectivos del BID, el FMI, el BM; entre muchos. Pero me refiero también a los inoculados con la bacteria de la estupidez… a esos, todavía millones, que siguen haciendo apologías a Franco en España, a Thatcher en Inglaterra… al Fondo Monetario Internacional… y aunque sea difícil creer, hasta al propio Jorge Bush. A las que se van de weekend, a las “cálidas y acogedoras instalaciones de la Base Naval de Guantánamo”.



Es cierto que el imperio del capital a través de la compra de los sistemas educativos formales de nuestros países y especialmente a través de la gran lavadora de cerebros: la industria mediática mundial, ha borrado del consciente colectivo los códigos necesarios para poder descifrar lo que está pasando en el entorno inmediato… y peor aún, para que se asuma casi con vehemencia la mentira como la más fiel de las verdades, –como diría Ignacio Ramonet-. Pero también es cierto que las máscaras se caen al frente de nuestras narices y seguimos sin admitir que “el emperador está desnudo”.

Resulta que ahora no importa que se envíen más tropas para continuar la invasión en Afganistán e Irak; ya no importa que cinco de cada diez africanos mueran de Sida; que continúe la masacre sionista contra el pueblo Palestino; que el precio del petróleo haya caído de más de cien a menos de cuarenta dólares el barril; que la capa de ozono se siga deteriorando ante la desfachatez de quienes la destruyen y se niegan a firmar un acuerdo para salvarla… y salvarnos todos; ya no importa que dentro de veinte años la mitad del planeta no tenga agua potable; o que en el 2036 un meteorito destruya la tierra; no importa que haya muchos eventos más “en pleno desarrollo” -como diría Walter Martínez- que atentan contra la existencia misma de la raza humana. ¡No! En estos momentos lo más importante es salvarle la vida al asesino. No importa que se extinga el oso panda, la ballena azul o el venado de la Sierra de Perijá. ¿Qué importa que se deshiele la Antártida o se hundan las Islas Galápagos? Es más, ¿qué nos importa que los Mapuches y los Barí sigan muriendo? ¡No!, lo importante es salvar al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial. El mundo al revés, diría de nuevo Eduardo Galeano.

El capitalismo está en una encrucijada en la que, ni sus adoradores, ni sus profetas, saben para donde coger. Por sí solos, se estrellarían como personajes del “Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago. Con sus cajas fuertes repletas, sus mansiones, sus aviones personales, sus yates y sus Rolls Royces seguros, piden auxilio para sus status de dueños del mundo, porque ninguno de estos chupasangre tiene realmente en riesgo sus comodidades personales, sino sus cargos en el concierto feudal del planeta. Si se terminaran de hundir, sólo dejarían de ser grandes banqueros y monopolistas para seguir siendo sólo y humildemente multimillonarios. Tal vez sería una buena oportunidad para que surgiera un nuevo orden económico… menos imperial y más equilibrado.
Pero el fantasma de Carlos Marx y su teoría del colapso, aterra a los benefactores del Capitalismo. Temen perder también su estatus de súper potencias y sus exclusivos derechos a veto. Es entonces cuando se cae la Gran Máscara y se convoca la reunión urgente del “G-20”. Todo queda develado… sin pudor ante su desnudez el Emperador le otorga más de un billón de dólares (más de 700 mil millones de euros) al Fondo Monetario Internacional y sus secuaces. Además del casi billón que ya “la esperanza negra” había aprobado para los banqueros de Estados Unidos. Y además de lo que cada una de estas “Potencias” habrá entregado de manera inconsulta, en nombre de sus ciudadanos contribuyentes a los grandes empresarios –sin que los medios digan nada-. Y… ¿Quién salva a los mil quinientos millones de pobres del mundo?

Por cierto, entre la mayoría decisiva de este grupo que aprobó invertir el dinero de sus ciudadanos en salvar a los empresarios, están los que se niegan a firmar el acuerdo de Kioto para frenar el deterioro de la capa de ozono; los que invaden países lejanos y asesinan niños y mujeres embarazadas; los que critican las democracias populares que están emergiendo en América Latina, pero viven bajo regímenes monárquicos hereditarios; los que usan a niños africanos como conejillos de indias para probar medicamentos; los que pretenden usar nuestros alimentos como gasolina; los que se autoproclaman policías antinarcóticos del mundo y mantienen en el seno de sus países el más alto nivel de consumo de drogas; los que gastan la mayoría de los impuestos que cobran a sus ciudadanos en fabricar armas, y no en producir comida y seguridad social; los que critican al Gobierno Revolucionario de Hugo Chávez por invertir el ingreso del petróleo en programas sociales y solidaridad con nuestros países hermanos más pobres y no en financiar deuda de banqueros y grandes empresarios. Pero… ¡claro! Allí no se tocaron estos temas, porque la reunión era para auxiliar al mismo FMI que le negó auxilio a Argentina cuando más lo necesitó; el mismo que provocó el Caracazo en 1989 intentando imponer medidas criminales en Venezuela; el mismo que pretende cobrarle con presión a Ecuador y otros países latinoamericanos una deuda que ya han pagado con creces… por mencionar sólo algunas de las acciones criminales de este anatocista mundial. Por su puesto, en esa reunión las voces disidentes no tuvieron eco… igual que en la Asamblea General de la ONU, allí se impusieron los mismos de siempre.
En fin, potencias y banqueros… gobiernos de derecha y empresarios capitalistas… caimanes del mismo pozo. Como diría mi abuela: Dios los cría… y ellos se juntan.