Trovando... trovando sonido.

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domingo, 17 de junio de 2007

CURRICULO. Darvin Romero Montiel



Es periodista y trovador. Nació en Maracaibo, Venezuela el 31 de mayo de 1965. Ha trabajado en medios audiovisuales e impresos de su país desde hace más de 20 años. En la radio ha sido locutor, animador, productor, jefe de prensa y director. En televisión, reportero, productor, narrador de noticias, jefe de prensa, actor. En varios periódicos ha sido reportero, redactor y jefe de redacción. Ha escrito más de cien artículos para periódicos digitales como Aporrea y Rebelión, entre muchos otros. Ha entrevistado a personajes como Ernesto Cardenal, Ignacio Ramonet, James Petras, Evo Morales. Protagonizó el documental fílmico “Reportajes de Ludovico” del director venezolano Roque Zambrano. Esta producción ha participado en festivales nacionales e internacionales en países como España e Italia. Ha sido presentador de los conciertos de Joan Manuel Serrat; Pablo Milanés; Facundo Cabral, Alberto Cortés y Rocío Dúrcal, entre otros. Como trovador cuenta con más de cien composiciones en los géneros de trova, danza zuliana, contradanza, décima, son, bolero, bosanova, samba canción, entre otros. Ha grabado cuatro producciones discográficas como solista y ha participado en otras como invitado. Ha cantado al lado de Manuel Argudín, Vicente Feliú, Pepe Ordás y Fernando Bécquer , entre otros miembros de la Trova Cubana; con Músicos bolivianos; con Lilia Vera y Cecilia Todd de Venezuela; como invitado con Gian Franco Pagliaro de Italia y Manolo Galván de España. Ha actuado en importantes escenarios de Venezuela (Teatro Teresa Carreño, Teatro Baralt, Teatro Municipal de Caracas); Bolivia (Teatro Municipal de La Paz y Teatro Achá de Cochabamba); Holanda (Universidad de Ámsterdam); Cuba (Casa Pablo de la Torrente Grau; Centro Médico Internacional La Pradera).

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Aunque hubiese preferido llamarme Juan. Pedro, José, Carlos, Fidel, Ernesto o Hugo... a mi padre le pareció apropiado "Darvin", las explicaciones del por qué con "v" y no con "w", no vienen al caso.
De lo que si me siento muy orgulloso es de mis apellidos. Por varias razones: primero porque aunque -evidentemente- son una imposición andaluza, ambos entraron por vías originarias, es decir, Romero fue el que adoptaron los miembros de la etnia Yucpa de la majestuosa e imponente Sierra de Perijá, del Estado Zulia, occidente de Venezuela; y el Montiel lo asumieron los de la casta Ipuana de la etnia Wuayú o Guajira, también del estado Zulia, al extremo norte de esta región occidental de mi país... junto al lago del Coquivacoa de Maracaibo y frente al Mar Caribe. La segunda razón de orgullo son mis abuelos.

Recuerdo que a los diez años me dio por pintar; como a los quince dibujé un retrato de mi madre y no sé porque razón, ese fue el último que hice.

A los doce me topé con las primeras notas de un cuatro. No era mío, sino de un vecino contemporáneo. Recuerdo que yo me aprendí como cinco acordes y él dos hasta que se rompió. No volví a tocar otro cuatro como hasta los quince cuando me regalaron uno a mí. Con ese llegué a aprenderme muchísimos valses venezolanos y canciones rockoleras que le escuchaba a mi madre. Inclusive me atreví a componer algunas décimas zulianas y un vals para mi hermano.

Recuerdo que cuando rocé por primera vez las cuerdas de una guitarra -como a los dieciocho años- me pareció una cosa fascinante. Reuní muy poco a poco hasta que compré una usada... bastante usada y maltrecha, con la que me aprendí la canción "Santa Rosa" del compositor zuliano Firmo Segundo Rincón..
Así me aprendí de manera empírica y muy limitada otras canciones y convertí las que me sabía en cuatro. Esto fue hasta que en la universidad me tropecé con Silvio Rodríguez... a partir de ese momento, me di una enfiebrada con el trovador cubano que llegué a aprenderme más de cien canciones de él y se me olvidó todo lo anterior. Después de un largo rato, se sumaron Serrat, Pablo Milanés, Alí Primera y otros. Hasta que empecé tímidamente a hacer mis propias cositas y a tocarlas y cantarlas timidamente en públicos reducidos de amigos... pero debo decir que fue gracias al entrañable Teatro de Ingeniería de la Universidad del Zulia que empecé a superar todos los miedos: los escénicos, los sociales, los políticos y los profesionales... en fin, los personales. Con el maestro y hermano mayor Víctor Carreño y el resto de sus hijos como Adafel, Dalmiro, Sandra, Luis, José Luis, entre otros aprendí la enseñanza más importante: como vivir, sin morir en el intento.

Lo de trovador comienza cuando en Venezuela el aluvión Chávez, sacó de la clandestinidad a miles de cantautores y afines. Tal vez yo empecé entre los afines, pero en la medida del compromiso, igual que muchos tomé la guitarra, la composición y el canto en serio. Mucho le agradezco a Hugo Chávez y su inspiración; a Ítalo un excelente músico que no quiso ser; a mi madre y a mi hermano que fueron mis primeros y únicos fans; a Enmanuel "Maneco" Matos que con su su brillantez se atrevió a grabar conmigo... a Israel que me motivó con su inmenso talento y perseverancia; a Gustavo, Aurora y Eibert por acompañarme en mil noches de taguaras, cantos y bohemía... y casi todo a Yolanda Delgado por promover mi osadìa de grabar mi primer disco.
Para bien o para mal, por ellos estoy aquí presentándoles esta ventana de mi trova.


2 comentarios:

Malena dijo...

Ni tu nombre con sus dos apellidos esenciales y fuertes.
Ni los pinceles de tu adolescencia que dejaron a las lunas sin aliento.
…Ni siquiera las cuerdas en las que tu vida vibra estremeciéndolo todo…
Ni los hombres y mujeres que han hecho posible que tu también seas infinito.
Nada te resume.

Unefa dijo...

Hola!
Recibe un caluroso saludo desde Venezuela, desde Maracaibo.

Espero que estes muy bien, es zerghio. el ahora esposo de milagros.

Exitos en tu nueva vida, y sigue adelante!!!!