jueves, 24 de abril de 2008

MEDIOS BOLIVIANOS JUEGAN CON BOMBA DE TIEMPO


Sin duda que los medios bolivianos de desinformación –herramienta principal de la oposición fascista- están logrando parte de su cometido: desviar la atención hacia un tema distinto al proceso constituyente que se vive en este país. La meta es agotar el tiempo para la aprobación de un nuevo texto constitucional. Desde el comienzo esa ha sido la estrategia. Recordemos que, para empezar se aprobó un plazo de un año para la discusión, cuando en Venezuela –con el triple de población- se hizo en seis meses. Después lograron que se prorrogara cuatro meses más. Cuando al final… y pese a todos los pronósticos, la Asamblea aprueba el proyecto de nueva Constitución, entonces el Tribunal Electoral suspende la consulta popular que pondría punto final a esta fase constituyente. Así ha transcurrido casi la mitad del período presidencial de cinco años. Hoy cuando la discusión nacional debería estar marcada por la fecha en la que se llevará a cabo el referendo para aprobar la nueva Carta Magna, la oposición y sus medios, conscientes de que -en este escenario- la derrota es inminente, desvían la atención del país hacia un proceso local, arbitrario e ilegal. Con esto se sigue jugando a agotar el plazo que tiene Evo para desarrollar su propuesta socialista. Todo responde a un plan mediático que a partir del 4 de mayo entrará en una nueva fase: es o no es vinculante el resultado del referendo autonómico. Es evidente que sólo asistirán a estos falsos comicios los opositores que, por silogismo están de acuerdo con esta farsa, ya que los afectos al gobierno… que serían los votantes contrarios, no van a legitimar el acto participando. Es decir, porcentualmente el resultado será abrumador a favor de la oposición. Pagándose y dándose el vuelto van a continuar con el libreto… quien sabe cuantos meses más. Cuando de les desinfle este globo de ensayo, se van a inventar otro pote de humo mediático… y después otro, para intentar llegar al último año del período de gobierno, momento en el que entonces alegarán que no tiene sentido un referendo para la aprobación de la nueva Constitución, porque es más importante la elección presidencial.

Esta es la estrategia opositora… evitar a como dé lugar que Morales funde un nuevo Estado que le permita impulsar medidas para romper la desigualdad de oportunidades y promover la autodeterminación boliviana, con lo cual voltearía como una tortilla la historia gubernamental de este país que ha estado sumido en la pobreza impuesta por gobiernos neoliberales y lacayos del imperio norteamericano. Otro resultado de esta postergación del nuevo texto constitucional es que el presidente no tendría oportunidad de ser reelecto para un período inmediato, como lo establece la constitución actual. Esto trastocaría la aplicación del proyecto socialista del primer presidente indígena del continente y la participación de Bolivia en el proceso de unión latinoamericana. Y esto lo decimos porque, aunque se logre imponer en las siguientes elecciones un candidato del MAS… partido del presidente, siempre habría que esperar. En cambio con Evo, las cartas están echadas.

Como se hizo en Venezuela, donde con el golpe de Estado, el sabotaje petrolero, las guarimbas, los saltos de talanquera y las traiciones, se retrasó la verdadera marcha del proyecto socialista, se está intentando en Bolivia. Sin embargo esta oposición no ha terminado de entender que está siendo carne de cañón de un plan made in USA, que les puede costar muy caro. O tal vez sea que, estos seudo-dirigentes ya tienen listo su plan de evacuación para el momento de un estallido popular y pretenden sacrificar a los disociados autómatas que siempre terminan siendo las víctimas fatales de este tipo de conflictos. Recordemos donde está Sánchez de Losada y sus secuaces. Y para hacer una analogía, donde está Carmona Estanga, Carlos Ortega, Patricia Poleo y el resto del combo golpista venezolano. Lo cierto es que en Bolivia está corriendo el reloj de una bomba de tiempo, porque según las encuestas todavía el presidente Evo cuenta con la mayoría… y ese respaldo está representado por un pueblo –sobretodo indígena y campesino- que durante más de quinientos años ha sido explotado y humillado… y que después de más de un siglo de gobiernos excluyentes, hoy se siente parte de una propuesta de cambio que les ofrece dignidad. Un pueblo que recogió el legado de Tupac Catari para volver hecho millones… o como una inmensa marejada del mar que le fue arrebatado, para recuperar lo que le corresponde. Así que el enemigo a vencer en Bolivia es el tiempo. Hay que detener esta cuenta regresiva y desactivar la bomba mediática antes que sea demasiado tarde.

miércoles, 16 de abril de 2008

SE VENDE TÍTULO DE PERIODISTA… PRECIO NEGOCIABLE


Es increíble como ha proliferado el periodismo empírico en Venezuela. Lo peor es que, ni las universidades, ni el Colegio Nacional de Periodistas, ni las decenas de asociaciones y sindicatos de fablistanes se pronuncian al respecto. Quiero empezar por decir que según lo que yo entendí en la universidad, una cosa es la comunicación y otra el periodismo, es decir… no son sinónimos. Comienzo con esto, porque he escuchado en miles de ocasiones decir que todos tenemos derecho a comunicar… a ser comunicadores. Eso es verdad. También pudiera ser verdad que el problema comenzó –como decía el maestro del periodismo, Cheo González- cuando al sistema se le ocurrió imponer el título de Comunicadores Sociales, sustituyendo el de Licenciados en Periodismo, con lo cual se generó la manipulación semántica. Y pudo haber comenzado allí porque es cierto que comunicar es y debe seguir siendo un derecho humano universal e inviolable, pero no es lo mismo que ejercer una profesión que tiene características técnicas y científicas como la ingeniería, la medicina, la economía, entre otras. Porque no es lo mismo preguntar que entrevistar; redactar que escribir; narrar que hablar; interpretar que opinar. Como no es lo mismo ser ingenioso que ingeniero; o curandero que médico; como no es lo mismo abogar que ser abogado; libertad de expresión y libertad de profesión. En fin, todos somos comunicadores… pero no todos periodistas. Y esta confusión puede ser muy peligrosa porque estamos hablando de la expansión de mensajes que, como las bombas de la OTAN en Kosovo pueden caer en el lugar equivocado. Y los misiles mediáticas tampoco discriminan.



Con el cuento de la libertad de expresión se ha anarquizado el ejercicio del periodismo. Pero hay que aclarar que el resultado periodístico debe pasar por un proceso de decodificación semántica para que cumpla con su cometido. El periodista –malo o bueno- sabe que no puede acusar, ni vilipendiar, ni injuriar… ni siquiera opinar, cuando elabora un producto periodístico, porque viola la ética y las leyes del ejercicio. Aunque muchos lo hacen sin que esto les importe.... pero eso es otra cosa. Lo que no se puede hacer es justificar la usurpación profesional, el culto a la personalidad y el deseo de pantalla alegando que hay muchos periodistas vendidos, mediocres, mentirosos… o simplemente estúpidos, porque sería como pensar que todos podemos ser médicos justificados en que hay muchos galenos mercaderes y mercenarios que dejan morir a cualquiera que no tenga dinero. Tendríamos que darles el título de ingenieros a los que han hecho más casas que el Estado durante cuarenta años en Petare y Catia, por citar solo dos ejemplos conocidos nacionalmente. Aunque estas viviendas improvisadas no cumplan con normas de seguridad y parámetros elementales de ingeniería.

En materia comunicacional, uno de los logros más grandes de esta revolución –si no el más importante- es la consolidación de las redes de medios alternativos y comunitarios. Gracias a este instrumento de interrelación popular nos salvamos del Carmonazo y hemos podido contrarrestar el envenenamiento permanente de los medios imperialistas. En torno a estas herramientas de batalla se han consolidado movimientos cooperativistas, vecinales y gestionadores de soluciones, ya que ayudan a mantener informada a la gente sobre lo que se está haciendo o se va a hacer. Pero eso no es periodismo.

Tampoco critico a quien dominando un tema específico tenga un programa de televisión o radio y hable con propiedad de esta materia. Creo que eso hace mucha falta, porque tampoco soporto a los periodistas que a cuenta de su dominio o conocimiento del medio pretenden saber de todo y uno los ve y los oye intentando abordar la economía, la legislación… y especialmente la política como si fueran expertos. Mi preocupación tiene que ver con los autotitulados, quienes con frases como “yo como comunicador”, se atreven a hacer entrevistas que, cuando no son complacientes, adulantes y vacías de interés colectivo, son agresivas y ofensivas. Todo depende de quien esté como invitado. Además en muchas ocasiones… y en medio de sus trances de disociación asumen posturas de semiólogos que asombrarían a Humberto Eco; o de profesores de morfosintaxis o lingüística con las que Noam Chomsky se queda pequeño. Repito, también hay muchos periodistas con título universitario que son peores que el peor empírico, como es el caso de Berenice Gómez, que basta con que se autodenomine la Bicha. O el caso de personas que no ostentan la licenciatura en Comunicación Social y son mucho mejor que Carlos Fernandes (dos veces Premio Nacional de Periodismo). Pero, vuelvo y repito: ese no es el problema. El problema es que tiene que haber una regulación para el ejercicio de una profesión que cuesta cinco años en la universidad. Sino, eliminémoslas del pensum universitario. De verdad algunos estarían de acuerdo con esta propuesta. Claro sería más fácil para quienes quieren ser profesionales sin estudiar.



Creo que la Universidad Bolivariana intenta hacer un aporte… por lo menos en su propuesta se plantea reformular la carrera académicamente, es decir, patear el frívolo y perverso sentido que le han dado las escuelas tradicionales y asumir un postulado socialista y verdaderamente humanista. Lo mismo se esta haciendo con otras carreras como la de derecho y la medicina. Pero si el Estado y la revolución no reivindican el ejercicio del periodismo en los medios ¿qué sentido tiene estudiar esta carrera, si igual se puede ejercer de forma ligera? Sería preferible estudiar cualquier otra profesión que no esté tan prostituida y usurpada… y si se quiere se ejercen las dos: una formalmente y otra empíricamente.

Lo peor de esta crisis profesional del periodismo es que todos los que lo ejercen arbitrariamente apuntan hacia intereses muy específicos: el económico, el político o el de la fama… algunos conjugan los tres. Aclaro nuevamente, muchos de los licenciados en este oficio persiguen lo mismo… pero eso no justifica el libertinaje de ejercicio. Las televisoras y radios del país están llenas de empresarios de la publicidad, payasos y candidatos. “Siempre ha sido así”, me dijo hace poco un colega. Eso es verdad… pero hoy estamos proponiendo una revolución para combatir las perversiones, sean sociales, económicas, culturales, electorales, comunicacionales o periodísticas. Como estudioso del periodismo y la comunicación, aplaudo y me enorgullece conocer casos como ANCLA, Catia TV, que nos han dado lección de ética y entrega comunitaria… y hoy me parece fenomenal Ávila T.V. Y para no ser injusto Aporrea que ya es un paradigma. Cito estos ejemplos en representación de muchísimos otros en el país, porque estos fenómenos comunicacionales han generado una dinámica que rompe con la teoría académica de que los medios no pueden ser de comunicación porque no hay equidad en la retroalimentación de mensajes. Pues estos medios han logrado traspasar las barreras de la desigualdad de condiciones entre el que emite y el que recibe en el proceso mediático. Eso lo demostró Catia TV, Radio Perola y ANCLA en abril del 2002, cuando pudieron generar una respuesta de organización que contribuyó en gran medida con la vuelta del presidente Chávez. Pero eso no es periodismo. Ni es a ellos a los que me refiero, sino a los oportunistas que por tener dinero, influencias o la gracia divina de algún poderoso, se convierten de la noche a la mañana en periodistas… previo a ser aspirantes a cualquier cargo de elección mediática. Probablemente si se exigiera credenciales para el ejercicio del periodismo, habría más candidatos buscando votos en las calles que sentados frente a una cámara de televisión o un micrófono de radio soñando con el raiting y dándoselas de Mesías.

lunes, 14 de abril de 2008

¿POR QUÉ EVO?

Desde el corazón de Suramérica

Es muy sencillo entender lo que pasa en Bolivia. Es elemental… claro… explicable… lógico. Como diría un matemático: “equis por cero es cero”. O como razonaría un jugador de dominó: “cierre a blanco no se pierde”. ¿Cómo va a perdonar el imperio norteamericano que un indio se le revele y salga ileso? Jamás pensaron que Bolivia… ese paisito al que nadie le prestaba atención y donde ellos habían logrado instalar una suerte de refugio de descanso… su Camp Davis del Sur, fuese a resultar la tapa del frasco en la consolidación de un bloque de resistencia meridional. El psicópata del norte está desesperado y está metiendo presión a sus lacayos bolivianos. Tuvo que olvidarse de Fidel, porque le quedó gigante; después le aparece Chávez quien lo pone en ridículo ante el mundo; y entonces cuando tiene tanto trabajo tratando de armar una estrategia que le permita recuperar Venezuela antes de irse… resulta que le aparece de nuevo –como un fantasma- Daniel Ortega… y después Rafael Correa (ese muchachito que hasta estudió en Estados Unidos). Y como si fuera poco, nada más y nada menos que una mujer también lo manda pa’l carajo: Cristina Fernández. Pero bueno, se puede entender que Chávez, que es oficial del ejército venezolano; Ortega, que es un reconocido comandante guerrillero; Correa, que es doctor en economía y Cristina Fernández, que es abogada se revelen… pero ¡Evo Morales! Eso es inaudito.