viernes, 21 de marzo de 2008


Imagínense por un momento que la propuesta de Galeano se hubiese aprobado. Me imagino que se estarían desarrollando los juicios para determinar los grados de estupidez y las sanciones para cada tipo de estupidez cometida en el reciente conflicto generado por el ataque de fuerzas militares colombianas al territorio ecuatoriano. Es decir, cuantos años de cárcel se darían a los miembros de las FARC por guardar los recibos de pago de trescientos millones de dólares otorgados por Chávez; o cual debería ser la condena por mantener nombres códigos secretos guardados en el computador portátil; o por mala praxis guerrillera, porque todo guerrillero que se precie de serlo tiene que conocer técnicas mínimas de encriptación. Hasta mi amigo Tony Boza que no es investigador ni guerrillero sabe encriptar; o por no usar esa herramienta tecnológica tan de moda en estos días como el pen drive o flash memory, en los que se puede guardar toda la información de la computadora y cargarla en un bolsillo. Y hasta por el delito de no haber visto nunca la famosa serie “Misión Imposible” en la que se enseñaba al televidente como ser un experto delincuente y de la que todo el mundo recuerda la emblemática frase “esta grabación se autodestruirá en cinco segundos”. Habría que agregar a la lista de imputaciones contra las fuerzas insurgentes de Colombia, otra querella por la estupidez de llevarse una computadora para un campamento ubicado en un lugar donde no hay electricidad. Al asesino de Iván Ríos habría que condenarlo por no haber entendido que la oferta del gobierno colombiano fue pagarle más de dos millones de dólares por la entrega –vivo o muerto- del jefe insurgente, pero no librarlo de la decena de imputaciones que pesan sobre él. Ahh! Pero Uribe y su quipo de gobierno no escaparían al juicio del supremo tribunal de su país. Habría que definir cuantos años de condena le tocarían al ministro colombiano de defensa por reconocer que sus misiles son más inteligentes que él, cuando describe el efecto selectivo de los cohetes que despedazaron a la gente, destruyeron el campamento, dejaron boquetes de casi dos metros de diámetro, pero resguardaron a las computadoras. ¡Ajá! Y ¿cuantos años de cárcel habría que meterle al propio Uribe por intentar enjuiciar a Chávez llevando como prueba ante tribunales internacionales las impresiones en papel bond, letra arial, punto cartorce y sin tabulación, obtenidas de las célebres computadoras? ¡Claro! Después de haberles hecho las respectivas pruebas gafológicas que determinaron que los textos fueron escritos puño y letra por el propio Raúl Reyes. En este caso se hablaría del delito de lesa inteligencia en grado de ridículo.


Pero el delito mayor tiene que ser el de creer que el resto del mundo es estúpido, como piensan los de Globovisión y RCN entre otros estúpidos mediáticos que fueron capaces de invertir su maquinaria empresarial, su tiempo y su personal profesional para avalar el intento de imponer con estúpidos analistas, la estupidez de las estúpidas pruebas presentadas por los estúpidos funcionarios del gobierno de Uribe para condenar a Correa y a Chávez. Y en esa gama de clasificaciones penales habría que determinar la pena para los que dicen tantos disparates, que dan pena. En este caso habría que extraditar a Manuel Rosales para que en Estados Unidos lo condenaran a tres cadenas perpetuas, más doscientos años, seis meses, ocho días, siete horas y una noche con Condollezza Rice. Por su parte Miguel Bosé habría cometido el delito de cantar en un concierto por la paz: “seré tu amante bandido… bandido”. Por su puesto Bush, por promover la discusión de tan estúpidas pruebas en el estúpido parlamento de su estúpido país, queriendo utilizarlas para incluir al gobierno de Venezuela en la estúpida lista de terroristas, tendría que afrontar tres veces la pena capital: primero la cámara de gas letal para sacarle el olor a azufre… después la silla eléctrica para ver si con las descargas se le consigue aunque sea un fósil de neurona que permita el estudio de tan extraño espécimen… y finalmente la horca en la torre petrolera más alta de la Exxon Mobil.

viernes, 14 de marzo de 2008

Habrá que creer


”Habrá que creer,

habrá que creer

en Cristo, en la paz o en Fidel.

Habrá que creer,

habrá que creer

en algo o en alguien tal vez”.
Alejandro Filio

HABRÁ QUE CREER EN CHÁVEZ COMO EN FIDEL… QUE NO ES LO MISMO, PERO ES IGUAL


Parafraseando a dos trovadores: Alejandro Filio –mexicano- y Silvio Rodríguez –cubano-, titulo estas reflexiones en torno a la actitud de quienes, uno no sabe si son o no son… o si fueron y ya no son… o si nunca lo fueron. Y es que no se puede confundir a Dios con El Diablo o viceversa, cual el extinto Carlos Mello, ahora flamante secretario general de Copei. Por que no es como cambiarse de ropa, equivocarse en la escogencia de una carrera o fallar un tiro al blanco. Me refiero a los que creen en Fidel pero no en Chávez -como Filio, quien dice sentirse arrepentido de haber cantado en un acto para el presidente de Venezuela- aunque el líder cubano y todos los revolucionarios cubanos con los que él comparte, sí confíen plenamente en el comandante venezolano; a los que pasaron la vida hablando en contra del imperio norteamericano y ahora critican que el jefe de la revolución bolivariana se enfrente abiertamente a los Estados Unidos de Norteamérica; a los que aplaudieron el derrocamiento de Carlos Andrés Pérez por considerarlo un lacayo del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, pero no están de acuerdo con que Chávez mande pa´ la mierda a estos dos vampiros globalizadores de la pobreza, como el fantasma de Pompeyo Márquez. Estoy hablando de quienes siguen diciendo que son de izquierda pero se abrazan con Carlos Ortega, dirigente adeco que durante años vendió los intereses de los trabajadores… dícese Soledad Bravo; de los que repudiaban a los partidos de derecha y hoy apoyan a Manuel Rosales, Julio Borges, Ledezma o a los fascistas Leopoldo López y Capriles Radonski, como los de Bandera Roja. También aludo a los que prefieren la clandestinidad a aportar su experiencia de lucha para construir un modelo de país justo y socialista, como el respetado Comandante Douglas Bravo; a los que hablan de los adecos de boina roja (que son muchos… es verdad) o la derecha endógena, pero se comportan como comunistas de cachucha blanca, haciendo de izquierda exógena, como el tránsfuga Gabriel Puerta.
Y me refiero, más que a los que están en franca oposición, a los que están en la revolución pero no con la revolución; a los que –inclusive- llegaron a cargos de funcionarios medios y altos, gracias a su supuesto chavismo, pero comentan solapada y constantemente que el presidente se equivoca en su política exterior; que se equivocó con la propuesta de reforma constitucional; que falla permanentemente en el movimiento de las piezas de su gabinete; que no debería pelearse con la iglesia; que debería admitir que las FARC son terroristas; que no debería atacar a los empresarios explotadores y acaparadores; que no debería apoyar a nuestros hermanos latinoamericanos; que no debería aspirar a la candidatura continua; y entre tantas otras sandeces, hasta que no debería decir que masca la hoja de coca y menos defender la sagrada y milenaria cultura andina, diciendo que la coca no es cocaína.
Y no es que yo crea que con Chávez se cumplió la profética consigna que una vez vi en una pinta callejera: “Cristo viene… y viene arrecho”. No… se trata de creer en quien ha demostrado –poniendo su cabeza en juego- que cuando actúa lo hace de corazón y cuando se equivoca es precisamente porque no es Dios… para fortuna de muchos, porque de serlo ya le hubiera mandado, entre otros a Bush y a Uribe, no siete, sino catorce plagas. ¿O es que no pidió perdón el catorce de abril en la madrugada?; ¿o después de la victoria del referendo aprobatorio no pidió que en vez de celebrar saliéramos a conquistar a los casi cuatro millones que votaron en contra?; ¿o es que no fue el primero en aceptar la derrota “de mierda” de diciembre de 2007?
Lo que pasa es que, ya en nuestro lado pareciera haber más cesudos que en la derecha franca y visible. Los que se creen más papistas que el Papa. Los que exclaman ¿es que acaso él es más inteligente que yo?, tipo la lastima andante de Pablo Medina y otros. Pues sí… yo si confieso que es más inteligente que yo… y por eso está donde está. Yo también me he arrechado muchísimas veces por algunos de sus movimientos, pero confío en que él sabe lo que está haciendo. Yo no soy de los que prefieren a Chávez como el Ché: muerto en combate para entonces sí creer ciegamente en el sucesor de Fidel y citar todas las decisiones que tomó en vida. Yo no… y sé que como yo, millones lo prefieren combatiendo contra la injusticia, la desigualdad, la explotación, la miseria del mundo y el imperio norteamericano hasta que se eleve en las alas de su propia gloria… detrás del más grande comandante en Jefe de la insurgencia popular latinoamericana: Fidel Castro Ruz.
Ahhh! y en cuanto a Alejandro Filio… ya se me está pareciendo a su tocayo Sanz, con el atenuante que por lo menos el español pone su cara, mientras el mexicano pone la de su mujer.

EN RELACIÓN CON LA EX DE CHÁVEZ


No puedo decir nada en contra de quien tuvo la oportunidad histórica que solo han tenido muy pocas mujeres. No puedo hablar en contra de quien pudo elevar el género femenino a lo más alto. No puedo expresar lo que pienso de quien pudo ser digna heredera de Luisa Cáceres de Arismendi, Bartolina Sisa, Manuela Sáenz y Eva Perón. Que lo haga el tiempo… la implacable memoria de los pueblos. Que la juzgue el devenir. “El rumor de la barbarie”, como diría Alejandro Moreno. Yo no puedo. Y no puedo porque es la madre de Rosa Inés… y Rosa Inés es la hija adorada de mi Comandante en Jefe… el Comandante en Jefe de millones en Venezuela y el mundo. Y porque Rosa Inés no merece saber lo que yo pienso. Por eso no puedo… solo por eso. Ojalá ningún chavista lo haga. Y ojalá, cuando la niña crezca no sea demasiado tarde para la madre. Porque la sangre de guerrero es la más fuerte de todas las sangres… y esa es la que corre en las venas de la tataranieta de Maisanta.

domingo, 9 de marzo de 2008

A correazo limpio


La reciente cumbre del llamado Grupo de Río que se llevó a cabo en República Dominicana fue un verdadero reality show. Casi como un partido final de mundial de fútbol acaparó la atención de centenares de millones de televidentes y usuarios de medios de información en todo el planeta. Especialmente en Venezuela, Colombia y Ecuador, pero también en muchos otros países sin participación directa en el conflicto se generaron cadenas de televisión y radio para transmitir en vivo y en directo los acontecimientos del evento diplomático más importante de los últimos años. La atención fue tal que, así como los dignatarios reunidos en Santo Domingo, la gran mayoría de los espectadores cautivos decidieron prepararse un refrigerio y postergar -en nuestro hemisferio- el almuerzo y en otras latitudes la cena para no perderse detalles de la discusión. Hasta CNN y los canales que a esta señal se pegaron se inventaron mecanismos alternos para cumplir con sus compromisos comerciales sin desconectarse, seguros de que si lo hacían perderían teleaudiencia.
Siguiendo con los términos deportivos, en la contienda se enfrentaron dos rivales: en la esquina derecha, el lacayismo imperial y capitalista representado en Uribe y en la izquierda el socialismo bolivariano con su pupilo Correa. El primero teniendo como entrenador a Bush y el segundo a Chávez. A la diestra se escuchaban los gritos de la barra de paracos y vendepatrias que aupaban a su púgil y a la siniestra la insurgencia popular hacía lo propio con el representante meridional. Hay que destacar el excelente arbitraje de Leonel Fernández.
Para empezar Correa logró, con ayuda de Chávez , imponer un punto único de discusión en la Asamblea… antes, casi por unanimidad, la OEA aceptó que Uribe violó la soberanía ecuatoriana; en la cumbre del Grupo de Río todos condenaron la agresión Uribista; el gobierno colombiano tuvo que emitir un comunicado en el que reconoce la violación de la soberanía colombiana; el presidente neogranadino tuvo que pedir disculpas una y otra vez; el mayor ridículo es que nadie en el planeta y mucho menos en tan importante encuentro se atrevió a dar crédito, ni defendió las estúpidas pruebas de las computadoras antimisiles, lo cual dejó a Uribe como el verdadero Bart Simpsoms latinoamericano; en la resolución leída por el presidente del G-R, Leonel Fernández, no se menciona a las FARC como terroristas, como pretendía Bush y sus secuaces; un detallito menor, pero que también cuenta es que al final… al momento de “la paz esté contigo”, quienes le dieron la mano a Uribe no tuvieron más de cinco segundos de contacto, mientras a Correa y a Chávez los abrazaron; otro punto a favor de la izquierda fue que tanto el moderador como varios de los jefes de Estado expresaron tomar la palabra de su colega venezolano para proponer el acuerdo final; tal fue la cayapa que, Daniel Ortega aprovechó para sacarle a Uribe concesiones en relación al diferendo por las islas San Andrés; también vale decir que la asamblea le permitió a Chávez llevar como invitada especial a la madre de Ingrid Betancourt, ícono del proceso por la paz, quien por cierto, aunque no la dejaron hablar, todos saben que fue a exigirle al presidente colombiano que permita la salida pacífica al conflicto… o lo que es lo mismo fue a condenar las acciones bélicas que dieron origen al impase diplomático.
En resumen el hijo de Manuela Sáenz puso a pedir cacao al ultimogénito de Santander quien al final tuvo que salir con su rabo entre las piernas a ver a través de RCN las nuevas pruebas de vida que las FARC enviaron al gobierno venezolano como muestra unilateral de querer contribuir a lograr la paz en Colombia.

sábado, 1 de marzo de 2008

Necesario es vencer… aunque nos cueste la vida





EL MIEDO ES LIBRE, PERO NO SOCIALISTA


Ni Cristo, ni el Che… necesario es vencer. Esta pareciera ser la premisa de muchos quienes hoy, boina roja a cuestas, han empezado a expresar públicamente lo que de seguro ya sentían y pensaban desde siempre. Y digo de muchos, porque estoy seguro que en esta guerra –mediática y comunicacional en su esencia- algunos lo que están es confundidos, tal vez por falta de formación ideológica, lo cual creo es la verdadera carencia de este proceso revolucionario. Esos que hoy analizan semántica y etimológicamente la consigna Fidelista y Guevariana para descalificarla, atribuyéndole un supuesto culto a la muerte, no están más que dejando aflorar sus temores al sacrificio que exige una verdadera lucha contra la desigualdad; la exclusión; el egoísmo; el personalismo; el apego a lo material; la impuesta perversión de querer ser rico para poder tener el celular más lujoso, el carro más carro, ropa de marca… en fin, el maldito sueño americano hollywoodense, expresión caricaturesca pero fiel del consumismo capitalista salvaje.
La gran mayoría de quienes en esta coyuntura de pasiones encontradas dentro del movimiento revolucionario, aparecen en los medios del Estado pretendiendo corregir al Comandante en Jefe y proponiéndole cambiar la consigna “Patria, Socialismo o muerte”, son los mismos que fueron a las marchas y concentraciones a favor del “Sí” pero votaron por el “No”… o no fueron a sufragar el 2 de diciembre de 2007; Los mismos que por su fragilidad ideológica o su clara, pero reservada, oposición al proyecto socialista se aterraron con la campaña de mentiras de los medios de oposición sobre la propiedad privada; los que de forma solapada indujeron el mismo temor a quienes sin tener nada que perder, pensaron que perderían todo.
Este rechazo público a nuestra consigna comenzó –con un propósito bien claro- en los medios de oposición por parte de los sesudos de franca derecha, pero hoy a los quintacolumnas concientes e inconcientes del proceso revolucionario se les prendió la luz y les pareció que el propio Chávez les puso en bandeja de plata la fórmula para sustituir semejante consigna: la cita de José Félix Ribas, “No podemos optar entre vencer o morir, necesario es vencer”. ¡Ya está! resuelto el dilema. Nada de “Patria o muerte”, yo prefiero morir de viejo… y si es con una finquita y una Hummer, mejor.
Que manera más ligera, irresponsable, cobarde y en muchos casos rastrera de evadir el compromiso histórico de luchar hasta las últimas consecuencias por la libertad y contra el imperialismo. Y pensar que el prócer de La Victoria murió a los 40 años de edad. Es decir que, luchó “Patria o muerte” por nuestra independencia hasta su captura y ejecución y no por eso deja de hacer honor a su consigna. A los socialistas Light nos se les ocurre pensar que José Félix lo que quiso fue erradicar de sus tropas el miedo para que no se amilanaran ante la posibilidad de la muerte. Que probablemente quiso dejarnos el mensaje eterno de que no nos rindiéramos a pesar de los caídos, los fracasos y las traiciones. Y que igual que Bolívar, Tupac Katari y el Che, sabía que la lucha no terminaba con sus muertes físicas y era necesario vencer a pesar de eso. Tal vez los temerosos preferirían “Patria o rendirnos” … o quizá “Patria pero con vida”… ¿o será que se identifican con esa consigna que –por cierto- ahora tengo la duda de su origen, porque no sé si vino de la derecha exógena o la endógena: “Patria, Socialismo o Hummer”? Los verdaderos revolucionarios respetamos y creemos en José Félix Ribas e igual que él no nos asustamos ante el fantasma de la muerte porque ni siquiera ella ha podido matar la idea. Ojalá todos tuviéramos la dicha de morir bañados de gloria más que de sangre… son esos los que no pueden llamarse muertos, los demás ya son cadáveres, aunque estén vivos. Así que: No podemos optar entre vencer o morir, necesario es vencer… aunque nos cueste la vida.