miércoles, 21 de octubre de 2009

URIBE, POR TODO EL MEDIO ´E LA CALLE... 13


Contundente la respuesta del cantante del dúo puertorriqueño Calle 13 al Gobierno Nacional y a algunos gobiernos locales de Colombia que decidieron vetarlo y cancelar sus conciertos por haberse expresado políticamente en la entrega de los premios MTV. "No puede ser que en este siglo todavía existan personas sin la habilidad para entender el derecho que tenemos los artistas de expresar lo que sentimos a todos los niveles. La censura no debe ser de parte del Gobierno. El que no me quiera escuchar que simplemente no venga al concierto. Esa sería la manera más válida y legítima de censurarme. Con todo el respeto que se merece el señor Uribe, el presidente de Colombia no es Colombia. Colombia es mucho más que un presidente”. Como diría un compatriota antioqueño: “Pa´ que más”.
Así como el Presidente de Bogotá, no quiso someter su posibilidad de reelección a un referendo, tampoco va a aceptar el reto de René Pérez. Sería interesante saber, cuánta gente asistiría a esos conciertos después de la noche en la que las franelas hablaron. ¿Qué pasaría si se llenan esos espacios, de camisetas como las que portó el reguetonero borinqueño? O, será que la santísima maquinaria mediática de los Santos teme hacer el ridículo que hicieron los medios mayameros, que gastaron un dineral para evitar que Juanes y compañía cantaran en Cuba, atreviéndose a decir que la gente no asistiría, en rechazo al “reeégimen”… pero final, no solo se dobló la asistencia esperada, sino que –por lo menos- treinta por ciento de los presentes llegó desde afuera… incluyendo Estados Unidos. Por cierto, ahora se entenderá claramente, porqué –probablemente- a Juanes no le pasó ni cerca de su cabeza la idea de invitar a Calle 13. ¿O… será que si lo hizo y los muchachos no aceptaron la condición de neutralidad que propuso el colombiano?

Por supuesto que, ni en Colombia, ni en Venezuela, ni en Estados Unidos, ni en España, los medios van a armar la alharaca que armaron en defensa de Alejandro Sanz cuando éste inventó que el Gobierno Bolivariano le había prohibido cantar en Caracas, a pesar que las propias autoridades venezolanas y la directiva de El Poliedro, desmintieron esa versión. Ahora no hay dudas… el Gobierno Colombiano y sus réplicas sectoriales, abiertamente y a través de comunicados públicos vetaron a los cantantes. Pero… ¡claro! el oligopolio mediático transnacional no va a acusar al gobierno neogranadino de atentar contra la libertad de expresión y mucho menos van a señalar a Uribe de Tirano, como sí lo hicieron aquella vez con Chávez. Para ellos, en esta ocasión es más importante la falacia del “estúpido hombre blanco” Mikel Moore.
Creo que esta es una excelente oportunidad para que los gobernantes venezolanos nos den como regalo de fin de año, poder disfrutar en vivo, de uno de los más importantes y merecidamente reconocidos exponentes de la música urbana latinoamericana. Propongo que por cada alcaldía que vete a Calle 13 en Colombia, una alcaldía Bolivariana los invite a montar un verdadero canto por la Paz, en el que los asistentes lleven una franela que diga, por ejemplo: “No más bases militares gringas en América Latina”; “Fuera Michelleti de Honduras”; o “Ya te dieron el Nobel… Ahora, gánatelo”. Ahí te dejo esa… Hindu Anderi.

sábado, 10 de octubre de 2009

EL QUE ESTÉ LIBRE DE PECADO, LANCE EL PRIMER NOBEL




La conciencia humana se deteriora mucho más rápido que la capa de ozono, así que deberíamos preocuparnos más por que se firme un acuerdo de honestidad antes que uno como el de Kioto. ¿Cuántos hombres y mujeres de todo el mundo tienen años condenando las injustificadas muertes causadas por el uso indiscriminado de armas de guerra; la incomprensible hambruna y los perversos experimentos científicos en los que se utilizan africanos y pobladores del llamado tercer mundo como conejillos de indias para probar supuestas vacunas, antídotos y medicamentos que después son comercializados de tal manera que, si llegan a funcionar, los más pobres no pueden acceder a ellos? ¿Cuántas vidas, por ejemplo, habrán salvado los miles de médicos cubanos que como misioneros han viajado a los lugares más abandonados del planeta para llevar la cura que el capitalismo niega a los menos afortunados? ¿Cuántos han muerto cumpliendo con esta labor? ¿Cuántos líderes del mundo han dicho y hecho mucho más que Obama para merecerse el reconocimiento? ¿Cuántas veces el actual presidente de los Estados Unidos de Norteamérica habrá arriesgado su vida, en nombre de la paz, como sí lo ha hecho, por ejemplo, la senadora colombiana Piedad Córdoba? Quien, no solo ha expuesto su integridad física penetrando en la selva de su país para mediar a favor de los rehenes retenidos por la guerrilla, sino denunciando las complicidades de un gobierno paramilitar que no dudaría en eliminarla en la primera oportunidad. Cuántas veces no ha estado Evo Morales –primer presidente indígena de América- al borde del magnicidio por reivindicar el derecho de los pueblos originarios de su país y el continente, enfrentándose a las mafias explotadoras bolivianas controladas por el Departamento de Estado de los Estados Unidos y la CIA, cuyos antecedentes criminales son archiconocidos.



Pero nada de esto es suficiente para merecer un Oscar… perdón, un Nobel. Lo que sí es suficiente es que Al Gore haya hecho un video para condenar la contaminación ambiental del planeta. Qué importan los centenares de miles de trabajos audiovisuales que se hayan hecho en otras partes del mundo. Basta con revisar Youtube, para encontrar trabajos muchísimo mejores que el que le hizo merecer el premio al exvicepresidente gringo. Lo relevante es que Obama haya dicho lo que han dicho miles antes que él: que Palestina merece ser reconocida como nación soberana y algunas otras cosas bonitas a favor del mundo Islamista, mientras mantiene sus tropas asesinando afganos e iraquíes que también son musulmanes. Y además preserva con Israel el mayor intercambio de armas de la historia, para que el gobierno sionista siga bombardeando hospitales y escuelas en la Franja de Gaza.
Ya no debe quedar la menor duda de que Estocolmo es otra sede del Oligopolio Imperial del Mundo. Tampoco debe dudarse que la derecha internacional está sintiendo el despertar del gigante del Sur y se dispone a atacar con todo. En Europa se afianza la ultraderecha con el triunfo en el Parlamento continental y en los gobiernos más decisivos de ese hemisferio como Alemania, Inglaterra, Francia y Holanda, entre otros. Además como perla, el Nobel de Literatura se le otorga a una anticomunista que no aparecía ni entre los diez favoritos de los intelectuales del mundo, incluyendo sus hoy colegas de galardón. Al día de su nombramiento, sus libros no se encontraban, si siquiera en muchas de las librerías de Alemania donde hizo carrera como escritora.
En fin, el Nobel se vino abajo… alcanzó con esta edición el nivel de los certámenes de belleza y los mercados de capitales. ¿Qué tendrán que ver Obama, Al Gore, Oscar Arias o Kofi Annan, con Gandhi o la Madre Teresa de Calcuta? No nos extrañe que la próxima vez le toque a Juanes, Angelina Jolie… o a Uribe, por contribuir a la Paz de la Región instalando siete bases militares norteamericanas en Colombia. ¿Qué estarán pensando quienes ostentan honesta y merecidamente este premio? Que lástima que no se les ocurrió nunca dárselo a Muhammad Alí, porque probablemente ya estaría una de estas famosas estatuillas navegando en las aguas de algún río norteamericano.

lunes, 21 de septiembre de 2009

¿QUÉ HABRÁ QUERIDO DECIR JUANES, DICIENDO NADA?

¿Paz sin fronteras... o las fronteras de la paz?
“Chengo una camicha negra, hoy mi amor eschá de lucho… hoy chengo en el alma una pena y es por culpa de chu embrujo”. Al mejor estilo de los productos músicomercantiles de Miami, Juanes llegó a Cuba a sustituir la “T” por la “Ch”. Yo no sé si el sonido en la Plaza de la Revolución fue tan bueno como para traducir simultáneamente las ches de Juanes, pero verdaderamente yo que he escuchado sus canciones, no pude entender gran parte de ellas. Como todos los promotores de la Paz mediática y capitalista, el colombiano utilizó todos los eufemismos y evasivas que en su limitada cabeza caben para ocultar sus verdaderas intenciones… pero al final se le vieron las costuras. La presión que ejerció la mafia de Miami hizo su efecto… o tal vez el “Gandhi colombiano” tenía todo premeditado, para que la gusanera lanzara los fuegos artificiales justo cuando él espetara aquel “Viva Cuba libre”. Nada más y nada menos, que la tradicional y distintiva consigna de la ultraderecha cubano-mayamera. Ahora tengo que preguntarme si las supuestas amenazas de muerte fueron verdad o eran parte del Show que logró conglomerar a más de un millón de personas en La Habana. Ya debe tener extendida la alfombra roja en La Florida… y por añadidura en Bogotá.







El primer eufemismo esgrimido por Juanes, previo el evento, fue que la Paz no puede tener tinte político, pero Olga Tañón parecía estar haciendo una caridad electoral al comunicar que en el aeropuerto de Miami una beneficiaria del “Programa Peter Pan”, le enviaba saludos a su padre al que no ve desde hace 20 años. “Este canto es para ti Niurca… y para todo los cubanos que viven en Miami… vamos a darles un aplauso”. Poco le falto para pedirle al Gobierno Cubano que levantará el bloqueo contra los Estados Unidos. El colombiano por su lado pidió por “la libertad de los secuestrados en Colombia”. Dijo haber llegado a Cuba venciendo el miedo y pidió a los cubanos que también lo vencieran. Otra duda que agrega Juanes a su repertorio de confusiones. ¿A qué creerá este “pacificador de hámsters” que le tienen miedo los cubanos? Habiendo invitado él mismo al ecuatoriano Juan Fernando Velazco y conociendo el conflicto actual entre sus países, nunca hizo referencia al pueblo de Manuela Sáenz. Menos mal que el quiteño si tuvo el gesto de saludar la hermandad de los dos pueblos bolivarianos. ¿Qué hubiese pasado si a Silvio o a Amaury se les hubiera ocurrido pedir la libertad de los cinco héroes cubanos, presos en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo imperial? De seguro hubiesen dicho que éstos estaban politizando el evento.
“Amar o Morir, el amor es el alma de todo. Amar o morir, ¡Ay de aquel que en la vida esta solo sin que nadie respire con él!... Amar o morir, no existe otro modo”. Con este “Patria o muerte” llegó a la escena el Puertoriqueño Danny Rivera, para dejar claro que “los pueblos deben luchar por la justicia si quieren tener paz”. Así fijó posición sobre el tema que allí los convocó. Lo mismo hizo Víctor Manuel, quien sin retórica cantó: “Aunque soy un pobre diablo, sé quienes son mis amigos y donde están... nunca piden nada y siempre dan”... “Solo quiero saber dónde están los que sobran”. Orgullo para nosotros que el republicano español tomó la bandera de la República Bolivariana de Venezuela para cerrar cantando: “Yo sé que les molesta que se haga justicia por sobre todas las cosas”. ¡Vaya manera de entender la paz, tan distinta a la de Juanes!


















Como siempre Miguel Bosé cuidándose de no herir susceptibilidades, se refirió al santo pero no a la limosna: “La guerra es una mierda… los conflictos son una mierda”. ¡Claro! Él estaba allí para pedir la paz, no para contribuir a que se haga, ni señalar a los que la pisotean… mucho menos para decir a qué tipo de paz se refiere. “Quiero una isla en medio del mar para llamarla libertad”. Estoy aseguro que los cubanos la prefieren en el Caribe para llamarla Dignidad. Otro que llegó con un pasticho en la cabeza fue Jovanotti, quien se refirió a Cuba como el ombligo del mundo y a los norteamericanos como yanquis de mierda, al tiempo que portaba una gorra de Súperman… la mayor caricatura apológica del imperio norteamericano.
Sin que nadie lo presentara -como a sus predecesores en tarima- llegó al escenario el gigante Silvio Rodríguez, quien sólo vino “para preguntar, flor y reflujo… soy de la rosa y de la mar, como el escaramujo”. Cuántos estarían allí y en todo el mundo preguntándose, ¿qué será lo que busca Juanes? ¿Ganarle la carrera por el Nobel de la Paz a Bono y Bob Geldof?... ¿Romper el récord de Grammys ganados? ¿O que le entreguen las llaves de la ciudad de Miami? Ustedes me perdonarán pero “yo vivo de preguntar… saber no puede ser lujo”. Y además, como cantó Carlos Varela: “No sé qué va a pasar si la mentira se disfraza de la verdad”.
Sólo frases contrahechas salieron de la “creatividad” de Juanes: “Por encima de cualquier diferencia, al final somos hermanos”. Afortunadamente no fue su familia la que murió en aquel acto terrorista del 6 de octubre de 1976, contra el avión de Cubana de Aviación. De lo contrario no estaría pensando que los responsables son sus hermanos, o que “no importa como pensemos… al final somos iguales”. Mientras unos vivan de rodillas y otros de pie no puede haber una sola familia cubana… ni una sola colombiana… ni una sola venezolana. Eso solo sucederá cuando todos vivamos de pie y podamos abrazarnos sin que unos tengan que estirar los brazos hacia arriba y otros hacia abajo.