lunes, 21 de septiembre de 2009

¿QUÉ HABRÁ QUERIDO DECIR JUANES, DICIENDO NADA?

¿Paz sin fronteras... o las fronteras de la paz?
“Chengo una camicha negra, hoy mi amor eschá de lucho… hoy chengo en el alma una pena y es por culpa de chu embrujo”. Al mejor estilo de los productos músicomercantiles de Miami, Juanes llegó a Cuba a sustituir la “T” por la “Ch”. Yo no sé si el sonido en la Plaza de la Revolución fue tan bueno como para traducir simultáneamente las ches de Juanes, pero verdaderamente yo que he escuchado sus canciones, no pude entender gran parte de ellas. Como todos los promotores de la Paz mediática y capitalista, el colombiano utilizó todos los eufemismos y evasivas que en su limitada cabeza caben para ocultar sus verdaderas intenciones… pero al final se le vieron las costuras. La presión que ejerció la mafia de Miami hizo su efecto… o tal vez el “Gandhi colombiano” tenía todo premeditado, para que la gusanera lanzara los fuegos artificiales justo cuando él espetara aquel “Viva Cuba libre”. Nada más y nada menos, que la tradicional y distintiva consigna de la ultraderecha cubano-mayamera. Ahora tengo que preguntarme si las supuestas amenazas de muerte fueron verdad o eran parte del Show que logró conglomerar a más de un millón de personas en La Habana. Ya debe tener extendida la alfombra roja en La Florida… y por añadidura en Bogotá.







El primer eufemismo esgrimido por Juanes, previo el evento, fue que la Paz no puede tener tinte político, pero Olga Tañón parecía estar haciendo una caridad electoral al comunicar que en el aeropuerto de Miami una beneficiaria del “Programa Peter Pan”, le enviaba saludos a su padre al que no ve desde hace 20 años. “Este canto es para ti Niurca… y para todo los cubanos que viven en Miami… vamos a darles un aplauso”. Poco le falto para pedirle al Gobierno Cubano que levantará el bloqueo contra los Estados Unidos. El colombiano por su lado pidió por “la libertad de los secuestrados en Colombia”. Dijo haber llegado a Cuba venciendo el miedo y pidió a los cubanos que también lo vencieran. Otra duda que agrega Juanes a su repertorio de confusiones. ¿A qué creerá este “pacificador de hámsters” que le tienen miedo los cubanos? Habiendo invitado él mismo al ecuatoriano Juan Fernando Velazco y conociendo el conflicto actual entre sus países, nunca hizo referencia al pueblo de Manuela Sáenz. Menos mal que el quiteño si tuvo el gesto de saludar la hermandad de los dos pueblos bolivarianos. ¿Qué hubiese pasado si a Silvio o a Amaury se les hubiera ocurrido pedir la libertad de los cinco héroes cubanos, presos en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo imperial? De seguro hubiesen dicho que éstos estaban politizando el evento.
“Amar o Morir, el amor es el alma de todo. Amar o morir, ¡Ay de aquel que en la vida esta solo sin que nadie respire con él!... Amar o morir, no existe otro modo”. Con este “Patria o muerte” llegó a la escena el Puertoriqueño Danny Rivera, para dejar claro que “los pueblos deben luchar por la justicia si quieren tener paz”. Así fijó posición sobre el tema que allí los convocó. Lo mismo hizo Víctor Manuel, quien sin retórica cantó: “Aunque soy un pobre diablo, sé quienes son mis amigos y donde están... nunca piden nada y siempre dan”... “Solo quiero saber dónde están los que sobran”. Orgullo para nosotros que el republicano español tomó la bandera de la República Bolivariana de Venezuela para cerrar cantando: “Yo sé que les molesta que se haga justicia por sobre todas las cosas”. ¡Vaya manera de entender la paz, tan distinta a la de Juanes!


















Como siempre Miguel Bosé cuidándose de no herir susceptibilidades, se refirió al santo pero no a la limosna: “La guerra es una mierda… los conflictos son una mierda”. ¡Claro! Él estaba allí para pedir la paz, no para contribuir a que se haga, ni señalar a los que la pisotean… mucho menos para decir a qué tipo de paz se refiere. “Quiero una isla en medio del mar para llamarla libertad”. Estoy aseguro que los cubanos la prefieren en el Caribe para llamarla Dignidad. Otro que llegó con un pasticho en la cabeza fue Jovanotti, quien se refirió a Cuba como el ombligo del mundo y a los norteamericanos como yanquis de mierda, al tiempo que portaba una gorra de Súperman… la mayor caricatura apológica del imperio norteamericano.
Sin que nadie lo presentara -como a sus predecesores en tarima- llegó al escenario el gigante Silvio Rodríguez, quien sólo vino “para preguntar, flor y reflujo… soy de la rosa y de la mar, como el escaramujo”. Cuántos estarían allí y en todo el mundo preguntándose, ¿qué será lo que busca Juanes? ¿Ganarle la carrera por el Nobel de la Paz a Bono y Bob Geldof?... ¿Romper el récord de Grammys ganados? ¿O que le entreguen las llaves de la ciudad de Miami? Ustedes me perdonarán pero “yo vivo de preguntar… saber no puede ser lujo”. Y además, como cantó Carlos Varela: “No sé qué va a pasar si la mentira se disfraza de la verdad”.
Sólo frases contrahechas salieron de la “creatividad” de Juanes: “Por encima de cualquier diferencia, al final somos hermanos”. Afortunadamente no fue su familia la que murió en aquel acto terrorista del 6 de octubre de 1976, contra el avión de Cubana de Aviación. De lo contrario no estaría pensando que los responsables son sus hermanos, o que “no importa como pensemos… al final somos iguales”. Mientras unos vivan de rodillas y otros de pie no puede haber una sola familia cubana… ni una sola colombiana… ni una sola venezolana. Eso solo sucederá cuando todos vivamos de pie y podamos abrazarnos sin que unos tengan que estirar los brazos hacia arriba y otros hacia abajo.




viernes, 18 de septiembre de 2009

LA PAZ DE JUANES

A Dios le pido...


No pretendo ser aguafiestas, ni mucho menos cuestionar las intenciones de Juanes, pero es que estadísticamente no ha transcurrido el tiempo suficiente como para que aparezca otro Gandhi. Todavía no sé, a qué paz se refiere el compatriota cantautor, ni a quiénes se la está pidiendo… ni para quiénes la quiere. Cuando cantó junto con sus colegas en la frontera colombo-venezolana no se refirió ni a las víctimas, ni a los victimarios. En ese momento había un fuerte conflicto diplomático entre Venezuela, Colombia y Ecuador, porque el ejército neogranadino violó flagrantemente la soberanía de un país vecino. Entonces ¿a quién le estaba pidiendo Juanes la Paz?, ¿a Correa, a Chávez, o a Uribe? Me imagino que él me respondería: a los tres. ¡Claro! La respuesta más elemental. Pero es que la vaina no es tan equilibrada hermano… porque, ni Venezuela, ni Ecuador han violado la soberanía de nadie. Es tú presidente quien insiste en meternos a los gringos aquí. Por si no lo sabías, los bombarderos que ingresaron irregularmente a territorio ecuatoriano en aquella ocasión, salieron de una base militar norteamericana y en estos momentos se están instalando en nuestra Colombia siete bases gringas más. O es que no te habéis dado cuenta hombre. Vos creéis que se puede vivir en paz con esa amenaza latente. Perdoname pero aquel espectáculo de Cúcuta no fue más que circo sin pan… o paz y circo.
Es muy bonito hacer un concierto con la bandera blanca para ganar la atención de los medios del mundo, a los que les encanta ese tipo de paz: la de los sumisos; los humillados; los desplazados; los torturados de Guantánamo; los masacrados por los paramilitares uribistas; los que no levantan la voz por falta de aliento. Todos calladitos… en santa paz. ¿Por qué no redactáis un documento que defina tu propuesta de paz, para que lo firmen los músicos que participen en el concierto cubano y lo insertan como presentación del video y el CD que de seguro va a estar listo en el mercado -blanco o negro- al día siguiente, a ver si así sabemos cuál es tu concepto de la paz? Quedaríamos claros los que creemos en la paz de Cuba y los que creen en la paz de Miami. Te aseguro que se acabaría la paz en esa tarima. Porque también te puedo asegurar que la paz que vos profesáis, junto con Miguel Bosé y Olga Tañón, no es la misma que profesa Silvio, Danny Rivera o Amaury Pérez. El problema de tu paz, en la Habana, va a ser que el público cubano no le va a permitir a Bosé hablar pendejadas. Preguntale a Silvio, en cuántos Conciertos de Solidaridad ha cantado hasta ahora, sin que los medios hayan hecho tanta alharaca. O a Danny Rivera, cuántas veces lo hizo -frontalmente y sin eufemismo- para que la Marina Norteamericana saliera de Vieques.
Digo en el principio de este texto que no pretendo cuestionar las intenciones de Juanes, porque de verdad creo que pudieran ser buenas, pero me parece que se está quedando en la superficie, intentando forzar la mezcla del agua y el aceite. Sé de la admiración que siente por la trova cubana, porque hace años le preguntaron: qué pediría si se quedara solo en una isla… y él respondió: “una guitarra y el disco Mujeres de Silvio Rodríguez”. Ahora no sé, si también sentirá admiración por la Revolución Cubana, porque Silvio no es más que Fidel y el Ché, hechos canción. Si es así, te digo hermano que es muy peligroso querer a Cuba y vivir en Miami. A menos que a vos te haya pasado como a mi amigo Mario Pérez, que estuvo tocando y cantando las canciones de Silvio por diez años, hasta que se dio cuenta de que éste era comunista. Agradezco la valentía de enfrentarte a la gusanera de Miami y no desistir como lo hicieron otros, pero la Paz no es un sombrero que se quita y se pone fácilmente, sino una corona de espinas. Si no lo entendéis así, seguí ganándote los premios, grabá un video como “We are the world” y ponéis a tus amigos a levantar las manos para que todos te quieran y te forréis de dinero.



¿Cómo es eso de que tu concierto en La Habana “es un gesto humanitario para fomentar la esperanza y el sueño”? ¿O sea que vos vais a Cuba, como Angelina Jolie va a África rodeada de cámaras a adoptar “negritos” y a dárselas de Madre Teresa de Calcuta? Por qué no hace lo mismo sin el Show mediático. ¡Coño es que el Premio Nobel de la Paz se ha prostituido tanto, que deberían entregarlo en la Gala de los Oscar o del Grammy! Mire hermano, gesto humanitario es el que los médicos cubanos han desplegado por todo el mundo sin el lobby de la prensa internacional, desde hace medio siglo… y también de gratis por cierto. Ese “gesto humanitario” deberías tenerlo con Colombia, donde lamentablemente si vais a encontrar, miseria, crueldad, represión, desplazados… huérfanos como arroz. Y donde, según un reciente informe de la ONU, crece la pobreza más rápido que en el África Subsahariana (zona del mundo con mayor hambruna). Eso sí, “fíjate bien donde pisas, fíjate cuando caminas, no vaya a ser que una mina, te desbarate los pies”. En Cuba, no vais a encontrar esos lastimosos cuadros… que inspirarían un gesto de humanidad a cualquiera, ni la desigualdad de clases sociales que se exhibe en el resto del mundo como una competencia del más apto. El único gesto de humanidad que Cuba necesita es el levantamiento del bloqueo gringo. Hacia allá debería apuntar tu buena voluntad. La esperanza y el sueño cubano, bajaron de la Sierra Maestra el Primero de Enero de 1959. Por cierto, una década después de que a la Esperanza y al Sueño Colombiano los mataran de un balazo.
Otra cosa risible es que vos digáis en España que vais a cantar en Cuba porque “El arte debe ser un arma poderosa de paz”. ¡Ay, Juanes… que inocencia tan bacana hermano! Te aclaro que Cuba está reconocida como una de las mecas musicales del mundo. O sea, que allá lo que vais a conseguir es un Arsenal de Paz en cada esquina. Deberías coger tu arma poderosa y montarla frente al Pentágono… o allá mismo en Miami, donde vive plácidamente Luis Posada Carriles. Si no sabéis quién es, preguntale a los cubanos. Decile también a Olga Tañón, quien dijo que “ese concierto es una muestra de que en Cuba se pueden hacer cosas maravillosas”, que si… que en Cuba se han hecho cosas maravillosas como elevar la esperanza de vida al nivel más alto de América Latina (según la OMS); como ser el primer país del continente declarado libre de analfabetismo por la Unesco… y además hacer lo mismo con Venezuela, Bolivia, Ecuador y los que vendrán, entre muchas otras cosas maravillosas.
¿Por qué no definís tu paz, de una vez por todas y allá en La Habana, Capital Mundial de la Dignidad, levantáis tu vos contra la injusticia? Porque aunque te suene trillada la frase “No puede haber paz sin justicia”. Hacele de verdad un favor al mundo y pedile al gobierno de Obama que reivindique a Martin Luther King y a Malcolm X, levantando definitivamente el maldito bloqueo a Cuba. Yo sé que eso no garantiza que te vayan a hacer caso, pero es que al gobierno yanqui ya lo conocemos, ahora queremos saber quién es verdaderamente Juanes. ¿Que tu canto no es político? “Que mi pueblo no derrame tanta sangre y que se levante mi gente… a Dios le pido”. Eso es lo que está pasando en América Latina Juanes: el pueblo se está levantando. Sé que, ni vos vais a pedir eso, ni te pararían bolas si lo hicieras, porque Obama le teme tanto a la CIA como vos a los Estefan. ¡Pero bueno! El concierto no me lo pierdo… así sea viéndolo por televisión.








jueves, 17 de septiembre de 2009

CON UNO BASTA

Los diez mandamientos del Cardenal






Hace unos años, mi gran amigo Franklin Díaz, uno de los mejores músicos del Zulia y Venezuela… me mostró una canción que acababa de hacer. “Con uno basta” se llama la pieza que trata una reflexión filosófica sobre los diez mandamientos del Dios de la iglesia Católica y Cristiana. Sin ser yo religioso y más allá de la excelente melodía, me conmovió el tema porque se refiere en forma estético-noética, como diría el comunicólogo español José Luis Martínez Albertos, al decálogo de compromisos que, desde hace milenios, asumen los que se bautizan bajo los preceptos bíblicos.
Él, los analiza uno por uno y concluye que los tres primeros corresponden, a la afiliación religiosa, es decir, al aspecto estrictamente teológico: “Amarás a Dios sobre todas las cosas” (1); “No tomarás el nombre de Dios en vano” (2) y “Santificarás las fiestas” (3). El sexto: “No cometerás actos impuros” y el noveno: “No consentirás pensamientos ni deseos impuros”, deberían ser uno solo porque nadie comete actos, ni puros, ni impuro, sin antes pensarlo. Debería saber Dios que, el decir: “No pensé lo que hacía”, puede que tenga sentido mientras lo hacía… pero no antes. Además, estás dos leyes entran en la materia socialmente moral, lo cual las hace relativas de cultura a cultura… inclusive de generación a generación… y por supuesto de sociedad a sociedad. La impureza de mostrar las piernas en el mundo árabe dista mucho de la admiración con la que Vladimir Acosta observó los hermosos muslos de María Corina Machado, mientras ésta se entrevistaba con Jorge Bush.
El quinto; el séptimo; el octavo y el décimo, son los que según Franklin se resumen en “Amar al prójimo como a ti mismo”, ya que quien ama a los demás como se ama a sí mismo, no va a osar matarlos, cumpliendo así el quinto mandamiento. Sí de verdad ama al otro como a su propio ser, tampoco lo robaría, porque uno no se roba a uno mismo, con lo cual estaría saldado el séptimo. Menos se suelen levantar falsos testimonios o mentiras contra uno mismo, así que tampoco lo haría contra quien ame tan profundamente como así mismo, quedando librado el octavo. El décimo: “No codiciarás los bienes ajenos” tiene que ver con la envidia y… por supuesto como uno no se envidia a uno mismo, no envidiaría a quien ame como así mismo, por el contrario se siente orgulloso de los logros del ser amado, como de los de uno mismo.









En fin, según mi amigo Franklin, el mundo sería una maravilla si todos cumpliéramos un solo mandamiento: “Amar al prójimo a como a ti mismo”. Esto implica, hasta la libertad de creer o no creer… de rezar o no rezar… es decir, ni siquiera se obliga a cumplir los tres primeros; o a ir a misa… o militar en una religión. Sólo con cumplir este mandato ya se estaría honrando, no solo al padre y a la madre, si no a los abuelos, tatarabuelos, demás antepasados y además a toda nuestra descendencia… cumpliendo así con creces, el cuarto mandamiento: “Honrarás a tu padre y a tu madre”.
Ahora bien, ¿estarán de acuerdo los jerarcas de la Iglesia católica con esta reflexión conclusiva de mi amigo Franklin? ¿Amarán como así mismos, estos señores que condenan la nueva Ley de Educación y cuanta propuesta socialista e igualitaria haga el gobierno revolucionario, a los niños que diariamente son envenados con el elixir estupidizante de la televisión?; ¿o a los millones que tuvieron que desertar de la escuela para trabajar, por necesidad imperiosa?; ¿o a los padres que han visto morir a sus hijos en un hospital o una clínica por no tener dinero? ¿A qué mandamiento se referirá Monseñor Lücker cuando critica al Presidente Chávez por donar ambulancias a nuestros hermanos Paraguayos, alegando que algunos hospitales venezolanos carecen de este tipo de unidades? Ahh… ya se: “En el Reino de Dios, primero yo que mi padre”.
¿Amará como así mismo el socialcristiano Mata Curas y demás copeyanos, que se la pasan criticando la solidaridad del Gobierno Bolivariano, a sus prójimos bolivianos, nicaragüenses, ecuatorianos, hondureños y demás hermanos latinoamericanos que se han beneficiado con la cooperación de Hugo Chávez?. ¿Amarán como a sí mismas, las "chicas súper poderosas" de Globovisión -que no creen en Dios, sino en “Diosito”- a los cientos de miles de prójimos que han sido atendidos de forma gratuita y curados de muchas enfermedades que genera la pobreza, por la Misión Barrio Adentro?