
En fin, según mi amigo Franklin, el mundo sería una maravilla si todos cumpliéramos un solo mandamiento: “Amar al prójimo a como a ti mismo”. Esto implica, hasta la libertad de creer o no creer… de rezar o no rezar… es decir, ni siquiera se obliga a cumplir los tres primeros; o a ir a misa… o militar en una religión. Sólo con cumplir este mandato ya se estaría honrando, no solo al padre y a la madre, si no a los abuelos, tatarabuelos, demás antepasados y además a toda nuestra descendencia… cumpliendo así con creces, el cuarto mandamiento: “Honrarás a tu padre y a tu madre”.
Ahora bien, ¿estarán de acuerdo los jerarcas de la Iglesia católica con esta reflexión conclusiva de mi amigo Franklin? ¿Amarán como así mismos, estos señores que condenan la nueva Ley de Educación y cuanta propuesta socialista e igualitaria haga el gobierno revolucionario, a los niños que diariamente son envenados con el elixir estupidizante de la televisión?; ¿o a los millones que tuvieron que desertar de la escuela para trabajar, por necesidad imperiosa?; ¿o a los padres que han visto morir a sus hijos en un hospital o una clínica por no tener dinero? ¿A qué mandamiento se referirá Monseñor Lücker cuando critica al Presidente Chávez por donar ambulancias a nuestros hermanos Paraguayos, alegando que algunos hospitales venezolanos carecen de este tipo de unidades? Ahh… ya se: “En el Reino de Dios, primero yo que mi padre”.
¿Amará como así mismo el socialcristiano Mata Curas y demás copeyanos, que se la pasan criticando la solidaridad del Gobierno Bolivariano, a sus prójimos bolivianos, nicaragüenses, ecuatorianos, hondureños y demás hermanos latinoamericanos que se han beneficiado con la cooperación de Hugo Chávez?. ¿Amarán como a sí mismas, las "chicas súper poderosas" de Globovisión -que no creen en Dios, sino en “Diosito”- a los cientos de miles de prójimos que han sido atendidos de forma gratuita y curados de muchas enfermedades que genera la pobreza, por la Misión Barrio Adentro?
Ahora bien, ¿estarán de acuerdo los jerarcas de la Iglesia católica con esta reflexión conclusiva de mi amigo Franklin? ¿Amarán como así mismos, estos señores que condenan la nueva Ley de Educación y cuanta propuesta socialista e igualitaria haga el gobierno revolucionario, a los niños que diariamente son envenados con el elixir estupidizante de la televisión?; ¿o a los millones que tuvieron que desertar de la escuela para trabajar, por necesidad imperiosa?; ¿o a los padres que han visto morir a sus hijos en un hospital o una clínica por no tener dinero? ¿A qué mandamiento se referirá Monseñor Lücker cuando critica al Presidente Chávez por donar ambulancias a nuestros hermanos Paraguayos, alegando que algunos hospitales venezolanos carecen de este tipo de unidades? Ahh… ya se: “En el Reino de Dios, primero yo que mi padre”.
¿Amará como así mismo el socialcristiano Mata Curas y demás copeyanos, que se la pasan criticando la solidaridad del Gobierno Bolivariano, a sus prójimos bolivianos, nicaragüenses, ecuatorianos, hondureños y demás hermanos latinoamericanos que se han beneficiado con la cooperación de Hugo Chávez?. ¿Amarán como a sí mismas, las "chicas súper poderosas" de Globovisión -que no creen en Dios, sino en “Diosito”- a los cientos de miles de prójimos que han sido atendidos de forma gratuita y curados de muchas enfermedades que genera la pobreza, por la Misión Barrio Adentro?























